A principios de 2008, Alemania importó 160.000 toneladas de Nápoles. ¿Ayuda o buen negocio? Ambas cosas, dice el profesor Dr. Klaus Wiemer, de la Universidad de Kassel.
Enero de 2008: situación de emergencia en Nápoles.
Cuando las montañas de residuos en la región napolitana empezaron a sobrepasar el límite de lo soportable, la exportación de basura a Alemania parecía ser una ayuda bienintencionada del país vecino. Por aquel entonces el gobierno italiano encargó la incineración de basura a diferentes plantas de procesamiento alemanas.
Fue la respuesta a una llamada de auxilio, dijo Michael Schneider, portavoz de prensa de Remondis, una de las empresas de eliminación de residuos más grandes del mundo, en entrevista con DW-WORLD. Pero en realidad los trenes cargados de basura ruedan hacia Alemania desde mucho antes, desde abril del 2001.
Italia: la crisis permanente
Alemania: un hombre revisa la basura italiana.
En enero de 2008 el sistema de recogida de basura local de Nápoles colapsó. Los depósitos habían alcanzado su tope máximo y los camiones recolectores dejaron de operar durante semanas. Un problema bastante conocido para la región napolitana, en donde desde hace años la recolección de basura está en manos de la "Camorra", como se llama a la mafia napolitana.
Como en la región no existen plantas de incineración, la mafia compra terrenos en el campo para depositar la basura, terrenos que el Estado italiano compra después por un precio más alto.
Otra parte del negocio con el que la "Camorra" hace millones de euros es el transporte y el abastecimiento ilegal de residuos tóxicos de toda Italia a las afueras de Nápoles, donde se entierran. Ante el sabotaje de la mafia, pocos han sido los intentos de las autoridades municipales de construir las instalaciones necesarias.
Otras veces son los políticos mismos los que ponen obstáculos. Así, los miembros del Partido Verde se oponen a la construcción de nuevos vertederos y la política local está paralizada. "Nosotros pagamos para que los alemanes puedan aprovechar nuestra basura", se quejaban los habitantes de Nápoles en enero de este año. Comprensible, ya que los costos del transporte se financian con sus impuestos.
¿Ayuda o buen negocio?
Una planta de incineración en la ciudad alemana de Bremerhaven.