Europa | 20.02.2008
“La independencia de Kosovo será problemática para Europa”
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Kosovo, pero también Serbia, aspira a entrar en la UE.¿Puede compararse el caso de Kosovo con el español?
S. R.: Por supuesto que hay diferencias pero, en lo que a la definición de minoría nacional se refiere, encontramos paralelismos. En España se ha discutido mucho sobre el Estatuto Catalán, porque los catalanes querían, igual que el País Vasco, que se les considerase una nación.
Tampoco los kosovo-albanos se dan por satisfechos con el papel de minoría. Quisieron ser una nación y luego un Estado. Kosovo puede convertirse en un ejemplo, y eso es lo que los políticos en España, Grecia o Eslovaquia temen. Es simplemente miedo.
El mismo gobierno vasco define el caso de Kosovo como una “lección sobre el modo de resolver los conflictos de identidad y pertenencia”. ¿Podría ser realmente peligroso para el Estado español reconocer a un Kosovo independiente?
S. R.: Sería problemático para el Estado español porque tendría que explicar por qué se reconoce la independencia de Kosovo y al tiempo que se rechaza la de vascos o catalanes.
Pero en general, más allá del caso español, se plantea la pregunta de lo que todo esto supone para Europa. La integración europea es primero la aceptación de las fronteras existentes, que son fronteras pacíficas, y después su eliminación paulatina. Si por otro lado construimos nuevas barreras, la cosa no tiene sentido. Integración y desintegración son dos desarrollos que se oponen.
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Primeros incidentes tras la declaración de independencia: ¿habrá paz?Sin embargo, la idea de los regionalistas españoles es una Cataluña o un País Vasco independientes, pero integrados en la UE. ¿Podría la Unión aceptarlos como miembros?
S. R.: La UE tendría que plantearse esa pregunta, porque los casos no son aislados. Existen movimientos organizados, partidos en el parlamento europeo que proponen el reconocimiento como Estados de todas las regiones europeas, cosa que, como vemos en el caso de Kosovo, va unida a muchos problemas y acabaría por hacer imposible esa idea de la convivencia pacífica de los pueblos europeos. Llevaría a la desintegración de Europa.
¿No resulta contradictorio querer independizarse de un país pero aceptar el sometimiento a otra entidad superior como es la UE?
S. R.: La UE no es un Estado, sino una unidad de Estados, y la integración europea aún no ha llegado tan lejos. Esas fuerzas que se presentan como pro europeas abusan de la idea de Europa. La UE se ha vuelto poderosa y la consideran una vía para realizar sus intereses nacionalistas.
También Kosovo y Serbia aspiran a entrar en la UE. En la situación actual, con el enfado de Belgrado y países que no aceptan la independencia, ¿sería posible?
S. R.: Creo que los Estados no han tenido en sus políticas esta cuestión lo suficientemente en cuenta. El reconocimiento de la independencia de Kosovo no prevé un camino fácil hacia su integración en la UE. Las dificultades son muchas. Por ejemplo, un Estado miembro debe estar dispuesto a vivir en paz con sus vecinos y también con las minorías en su propio territorio. Y si la situación actual se complica aún más, las posibilidades de entrar en la UE no se presentan bien ni para Kosovo ni para Serbia.











